Por Juan Ignacio Barros, Francisca Martínez y Carlos Montes.
Por años, Islandia se ha negado rotundamente a formar parte de la unión de los países más poderosos del mundo, ha tratado siempre de proteger su economía pero la crisis que ha afectado al mundo entero ha posicionado a este país en una encrucijada.
Las soluciones que tiene la economía de Islandia, son muy reducidas. Las autoridades han tomado todas las medidas pertinentes dentro del territorio y han descartado el ingreso a la comunidad del Viejo Continente, sin embargo son los propios sindicatos del país los que lo exigen.
Islandia es un país que vive del comercio exterior. Sus recursos naturales son escasos y se sustenta principalmente de las exportaciones de pescado (principalmente bacalao), fierro silicio y aluminio. Esto fue uno de los puntos clave para provocar que la isla fuera uno de las víctimas más perjudicadas con la crisis. El por qué se basa básicamente en que no cuentan con una moneda fuerte. En Islandia se utiliza la corona islandesa, que en estos días la corona poco tiene de parecida con la que usa la Reina de Gran Bretaña.
Es por esto mismo que la gente ve en el euro una posibilidad de tener acceso a mejor vida que las que el país del hielo les depara. Sin embargo, a Islandia le cayó su primer salvavidas. El Fondo Internacional Monetario, FMI, le prestará 2.100 millones de dólares.
¿Será suficiente? La crisis que tiene a la isla en el centro del torbellino financiero va más allá de recibir dinero, nacionalizar sus tres principales bancos, dejar a 300.000 británicos sin posibilidad de acceso a sus ahorros, o cerrar la Bolsa por unos días. El problema de Islandia es que su moneda se ha desvalorizado tanto que ingresar a la Unión Europea y tener al euro como forma de pago, es más conveniente que recibir dólares y empezar a buscar soluciones.
Por otro lado, Rusia es una posible balsa de rescate para el hundimiento. Las negociaciones secretas por un préstamo de 4.000 millones de euros entre el ex país soviético y el primer ministro islandés, Geir Haarde, fue en algún minuto una alternativa. ¿Pero no será esta una estrategia para acaparar el punto estratégico de Islandia que por muchos años ha tratado de conseguir Estados Unidos? Esto pone nuevamente en el tapete el miedo a ingresar a la Unión Europea, porque podría ser ésta la que finalmente se beneficiara y se consagrara como ganadora de la disputa.
Otro factor importantísimo en esto es ver las cifras. El Producto Interno Brutal, PIB, sirve de espejo para reflejar la situación. Este índice económico era 12 veces inferior a la deuda que tenían acumulada los bancos el 8 de octubre del presente año. Eso se suma al endeudamiento que provocaban los créditos que pedían prestados los islandeses, llegando a tener intereses de hasta 14,5%.
Todos estos factores juegan a favor de la Unión Europea, ya que tanto la oposición social demócrata como los sindicatos apoyan la causa y usan las cifras anteriores como referentes y respaldo de demostración de que Islandia se está hundiendo.




¡hablen de sigur ros!