Jamaica: Un vuelo en espera

En Jamaica la disponibilidad de marihuana es alta. Más del 50% de los jóvenes han consumido la droga.

En Jamaica, más del 50% de los jóvenes han consumido la droga.

At portas de la legalización del cannabis se encuentra Jamaica, la isla rasta del Caribe. El debate gira dentro de uno de los países con la mayor producción de hierba y con el más alto numero de habitantes rastafaris.

En una esquina de la cuidad de Kingston, capital de Jamaica, empieza el ritual. Las desesperadas ganas de querer matar el tiempo un día domingo con una pitada hacen que uno de los amigos se instale en la cuneta a enrolar la marihuana. Las miradas queman, el viento ya no sopla y el momento impaciente por comenzar a rodar el caño se ve interrumpido por la falta de fuego. Afortunadamente para este grupo de jóvenes, un policía que se encontraba de turno por el sector, se acerca gentilmente y enciende la ganja. Situación desconcertante para muchos, pero que actualmente amenaza en convertirse en realidad para los 2,6 millones de jamaiquinos que hoy debaten legalizar la marihuana.

Por Ignacia Barraza y María José Infante

La fijación del producto activo de la marihuana sobre el cerebro, puede entorpecer la memoria y los procesos de aprendizaje.

El producto activo de la marihuana sobre el cerebro puede entorpecer la memoria.

A casi 27 años de la muerte del legendario profeta del reggae, Bob Marley, se estudia modificar la ley antidrogas del país y así permitir que turistas, pobladores y los más de 700 mil rastafaris del mundo, en su mayoría residentes en Jamaica, puedan fumarse un porro tranquilamente en las calles.

El motivo de esta polémica consideración, se debe a la gran cantidad de casos judiciales por tenencia personal de la droga que han colapsado los tribunales y las cárceles del país. El vicecanciller jamaiquino, Kenneth Baugh, fue el primero en encender la mecha: “estamos discutiéndolo y vamos a preparar un reporte para presentárselo al Primer Ministro” declaró a la prensa. Hoy una comisión gubernamental de siete personas está analizando los posibles cambios que se pueden hacer a la ley vigente que penaliza dicha droga.

Sin embargo no es primera vez que se debate de marihuana en la isla caribeña. El 2003 una comisión similar a la actual, propuso legalizar la droga en pequeñas cantidades para uso personal, pero la medida nunca fue aplicada por el temor de recibir sanciones económicas por parte de la siempre presente potencia yankee. Hoy en el mundo es Estados Unidos, el país que lidera la lucha internacional contra las drogas.

Miembros del movimiento rastafari, que surgió en Jamaica en el año 1930 a raiz de la opresión a los negros, han solicitado la legalización de la droga hace mucho tiempo.

El movimiento rastafari surgió a raíz de la opresión a los negros.

Pero no sólo hay que considerar el castigo que puede recibir Jamaica al legalizar el hachís. Un informe del Departamento de Estado norteamericano emitido a principio de año, indicó que la isla es el productor de marihuana más grande del Caribe, y que actúa como centro de paso del narcotráfico hacia territorio estadounidense. Es decir, es un país dominado por la planta, en donde la mayoría de sus habitantes son rastafaris, movimiento que se basa en el consumo de la droga, el cual les alimenta el cuerpo, el alma, la mente y los acerca a la divinidad. ¿Cómo penalizar creencias religiosas? ¿De qué manera controlar el masivo consumo de la hierba?

Son preguntas que se siguen discutiendo en el parlamento jamaiquino y que le dan un grado de esperanzas a la comunidad rastafari y a los más de 200 millones de personas adictas a la marihuana en el mundo, de que algún día puedan prenderle mecha a la hierba sin restricción alguna.

Este grupo defensor del cannabis postula que si se despenaliza el auto cultivo permitirá a los usuarios autoabastecerse sin tener que depender de las redes de tráfico de que enriquecen a las mafias y a las de corrupción estatal. A su vez se dispone de un producto sin adulterar, de mayor calidad, anulando el argumento del daño que produciría a la salud. Pero el argumento de estos “marihuaneros” que más hace peso a la contra parte es el ejemplo de Holanda, donde el cultivo, la tenencia, el consumo y el comercio en pequeña escala de cannabis es legal desde hace veinte años.

Los porcentajes lo demuestran. Los usuarios de marihuana en Jamaica son de un 10,7 %, en EE.UU son un 8,5%, un 6,9% en Francia, un 5,8% en España y un 4,5% en Holanda. Son números inversamente proporcionales a la represión que se ejerce y hace pensar en la fuerza de atracción que tiene lo prohibido.

La reacción adversa común es la "ansiedad con pánico agudo".

La reacción adversa de la marihuana es la ansiedad con pánico agudo.

Sin embargo, en la vereda del frente se encuentra el grupo que se opone tajantemente a esta consideración de legalizar la hierba. Argumentan que el cannabis propicia la escalada a las drogas más fuertes y que el consumo aumentaría considerablemente.

El futuro de Jamaica es incierto, pero lo que es seguro es que más de la mitad del país de las Antillas espera echar humo sin penalización ni restricción alguna en los próximos tiempos. El vuelo en espera amenaza con despegar.

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