Corrupción: el tumor que le ganó al oncólogo y Presidente Tabaré Vázquez

La práctica de abuso de poder continúa en el pais

El abuso de poder es una práctica que sigue vigente en Uruguay.

Diversas organizaciones internacionales consideran a Uruguay como el paraíso de Latinoamérica, con cifras espectaculares de desarrollo y transparencia. Sin embargo, dichas instituciones deberían pedir una hora al oculista, ya que no ven la otra cara de la moneda. En Uruguay no todo es color de rosa.

Por Natalia Bindis, Natalia López e Isidora Varela.

Al parecer, el Presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, deberá comer pasas más seguido. Partió su gobierno con el pie izquierdo, al igual que su militancia, prometiendo medidas que, lamentablemente, pasaron al baúl de los recuerdos. “Mi compromiso es combatir implacablemente la corrupción y cualquier otra modalidad de gestión desaprensiva del Estado”, fueron algunas de las palabras que pronunció al asumir el mandato y que no se han concretado en más de tres años. Así es, los dichos se los llevó el viento.

La semana pasada se dio a conocer el ranking 2008 elaborado por Transparencia Internacional, que busca destacar a los países menos corruptos alrededor de todo el mundo. Sorprendentemente, esta pequeña nación se ubicó en la posición número 23, compitiendo con otros 179 países de los cinco continentes. No sólo esta organización es la que le tira flores a este territorio. También se suma a la alabanza el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que lo sitúa en el segundo lugar de la región.

Además, Uruguay se ha ganado el apodo de la “Suiza de América” por la libertad de expresión que existe en medios, por los derechos otorgados a los homosexuales y la prohibición de fumar en espacios públicos, entre otras cosas que lo destacan como un país avanzado. Sin embargo, ¿en este territorio sólo reina la honestidad y desarrollo?

El mismísimo Vicepresidente de Transparencia Internacional afirmó que el índice no refleja la realidad tal cual es. Sólo ilustra la opinión de analistas independientes y no toma en cuenta las percepciones de la nación, que es la que sufre las consecuencias de la corrupción en carne propia, como el lavado de dinero o soborno de compañías.

El lavado de dinero es muy frecuente en Uruguay

Funcionarios públicos se vieron involucrados en casos vergonzosos.

A pesar de que el ranking mencionado anteriormente no representa la percepción de los uruguayos, igualmente el pueblo necesita de un cambio cultural radical para pasar sin barreras la prueba de la blancura en cuanto a actos ilegales. Como ejemplo, cerca del 80 % de la población aprueba la venta callejera. El mismo panorama se repite en cuanto a la evasión fiscal, ya que ambas prácticas “favorecen” de cierta manera a la gente. Así, este escenario contrasta fuertemente con la cifra obtenida  por el país en el informe que intenta demostrar su nivel de “honestidad”. ¿Quién no sabe que estas prácticas son corruptas? Al parecer, la nación uruguaya también deberá agregar una porción de pasas a su dieta.

Así, de a poco vamos dándonos cuenta que, lo que parecía un paraíso, lentamente se convierte en una triste realidad.

Tres años después de que Tabaré Vázquez asumiera la presidencia, se han destapado innumerables denuncias ilegales que involucran a altas figuras gubernamentales. Uno de los casos es el del ex Vicepresidente de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, quien junto a su hermano y también secretario privado, fue favorecido por el Banco de la República, una importante entidad en el país. A Nin Novoa se le permitió cancelar una deuda millonaria en condiciones inmensamente favorables. Y como si esto fuera poco, además se le concedió comprar una hacienda de alto valor con facilidades extremadamente ventajosas ¿Eso es transparencia señor Vázquez? Y si cree que eso es todo, se equivoca. En el engorroso episodio no sólo se estuvo involucrado el ex Vicepresidente, sino que también nada más ni nada menos que el Presidente del Banco de la República, quien amenazó duramente a los periodistas que dieron a conocer el caso. ¡Qué vergüenza!

Otro hecho que tampoco enorgullece al territorio es el caso de malversación de fondos realizado por el ex director de Casinos del Estado, Juan Carlos Bengoa, quien actualmente se viste de rayas tras las rejas. Tan grave resultó el hecho que la justicia mantiene serias sospechas sobre del destino de los fondos de los casinos municipales, llegando incluso a especular que éstos que se desviaron a la Asamblea Uruguay, entidad que pertenece a las filas del gobierno.

La gente debe empezar a protestar y pedirle al Presidente de la República que haga memoria y ponga en la práctica, de una vez por todas, tantas promesas que quedaron en el baúl de los recuerdos.  No hay que desmentir que el país ha crecido, pero lo que más le duele a la población es que todo lo ganado va directo al bolsillo de las políticas sociales y nada se destina a terminar con la corrupción y la miseria, cosa que prometió Vásquez al asumir. Con esto queda claro que la centro izquierda uruguaya estará en serios aprietos si la nación abre los ojos y reclama por sus derechos.

La única solución posible a este problema tabú es un cambio no sólo en el gobierno, sino que también en toda la cultura social. El presidente Vázquez, quien además es oncólogo, no sólo ha fracasado en su gobierno, sino también como doctor: no ha podido extirpar el tumor de la corrupción, el que se ramifica día a día por el territorio uruguayo.

¿Está desilusionado? Espere, que lamentablemente queda más.  Uno de los casos más emblemáticos es el que ocurrió recientemente en las aduanas del aeropuerto Internacional de Carrasco, donde once funcionarios fueron procesados por el delito de coima. El soborno consistía en la realización de trámites ilegales y omisión de controles a productos provenientes del extranjero, llegando a incluso a recibir cien dólares por cada acuerdo. Tan descarado fue este caso que incluso el ex Director Nacional de Aduanas, Víctor Lissidini, declaró que cerca del 50% de los funcionarios aduaneros realizan actividades ilícitas. Sí, leyó bien. ¡La mitad de los aduaneros coimeros… eso no enorgullece a nadie! Así, desde que se entra a Uruguay, se huele en el aire la corrupción.

Vásquez junto a su colega Chávez

Venezuela fue catalogado como el país más corrupto de Latinoamérica, según Transparencia Internacional

Como se puede ver, Uruguay proyecta al extranjero una imagen que no existe. Sin embargo, no es sólo el oncólogo quien tiene que extirpar el tumor de la corrupción, sino que toda la población que también practica actividades ilícitas. Al parecer, la gente ya está reaccionando. En agosto recién pasado se dio la primera paralización de trabajadores que ha debido enfrentar este gobierno. Quizás ésta será el comienzo de muchas más. Así que, Señor Vázquez, ya sabe: engañar a su país no es fácil. No subestime a la gente, si no quiere quedar posicionado como su amigo Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, cuyo país, a diferencia del suyo, salió elegido el más corrupto de la región junto con Haití. Reaccione, ya conoce cuál será su destino si no saca sus promesas del baúl y da a Uruguay el prestigio que merece, sin apariencias.

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