La religión, el opio de Indonesia

Islamitas ejecutados por atentado de Bali 2002

Islamitas ejecutados por atentado de Bali 2002

Seis años han pasado y recién este 9 de noviembre, los responsables del atentado en Bali fueron ejecutados. Todo parece indicar que Indonesia vive su propia “guerra santa”. 

 

 

 El 12 de octubre de 2002, un coche bomba explotó en la región de Kuta, Indonesia, provocando 202 muertos debido a la destrucción de varios edificios. Muchas de las víctimas fatales eran extranjeros, destacando 88 australianos. Los principales implicados –Alí Ghufron, Amrozi e Iman Samudra– eran nativos del lugar y miembros activos de la Yemaa Islamiya, un brazo de Al Qaeda ubicado en el sudeste asiático. Los responsables del atentado admitieron que la razón del acto terrorista fue la agresión de Estados Unidos a Irak y Afganistán. Los tres fueron fusilados.

Por María Cristina Campos, Maritza Cornejo y Magdalena Pinto.

El dia después de la explosión

El día después de la explosión

Fieles a su convicción, Ghufron, Amrozi y Samudra confesaron no arrepentirse de sus actos, argumentando siempre que Alá se los permitió. Estos fanáticos musulmanes murieron como asesinos enfrentando el fusilamiento, en vez de la decapitación reservada para este tipo de crímenes. Ello, a pesar de que sus familiares pidieron clemencia por considerar que el fusilamiento es tortura, pues no asegura una muerte inmediata.

Para llevar a cabo la condena fueron trasladados de la cárcel de máxima seguridad de Cilacap a la prisión-isla Nusakambangan, una verdadera Alcatraz, donde tres fiscales y un pelotón de fusilamiento realizaron la sentencia el pasado 9 de noviembre.

Presidente de Indonesia

Presidente de Indonesia

Varias amenazas de muerte han llegado al presidente indonesio Susilo Bambang Yudhoyono y a otros funcionarios del gobierno, desde que se supiera la condena de estos terroristas. En el sitio nacional de internet, apareció un mensaje que llama a los islamitas a la guerra y matar a Yudhoyono y a los altos funcionarios del país. En respuesta a ello y temiendo represalias tras la ejecución, la seguridad ha sido reforzada en la capital indonesa de Yakarta, en Bali, las centrales eléctricas y las vías de comunicación que se convierten en verdaderos tiros al blanco frente a ataques terroristas.

A pesar de la condena a los tres involucrados en la masacre de Bali, la prensa del lugar recuerda que aún se encuentra en libertad Noordin Mohammad Top, presunto máximo responsable del acto terrorista ocurrido en 2002 y de otros graves ataques, que incluyen la sede diplomática  de Australia, en 2004, y Bali, nuevamente en el año 2005.

¿Amistades peligrosas?

¿Amistades peligrosas?

A estos ataques se suman distintas advertencias a las embajadas de Australia y Estados Unidos, puesto que los grupos terroristas consideran que estas naciones buscan dominar Indonesia y a otros países del territorio. Para echarle más leña al fuego, existe la teoría de que George Bush se vale de los fanáticos religiosos y de esta clase de atentados para manipular los distintos gobiernos y potenciar la imagen de Estados Unidos como un país solidario y fuerte, que no tiene estos conflictos internos y que, al contrario, se encarga de solucionar los que surgen en otros territorios.

Matar es matar, señala HRW

Matar es matar, señala HRW

El mismo día del fusilamiento, la organización internacional Human Rights Watch (HRW) pidió a Indonesia no ejecutar a los tres condenados. Por medio de un comunicado, el grupo defensor de los derechos humanos solicitó al presidente Yudhoyono modificar la pena de los presos por considerar que “el castigo es cruel y no apropiado, a pesar de que las agresiones fueron horrorosas”. ”No hay una evidencia clara de que la aplicación de la pena de muerte sirva para desincentivar la actividad criminal mejor que otros tipos de castigo”, afirmó la entidad.

Después del fusilamiento, los ejecutados fueron enterrados por una gran procesión y aclamados como héroes por el pueblo islamita, al tiempo que gritaban “Alá es grande”. En vez de asesinos, estos terroristas se convirtieron en mártires, haciendo que al gobierno “le saliera el tiro por la culata”. Lo anterior manifiesta la incertidumbre sobre qué tan efectiva es la pena de muerte como correctivo.

Niños en una de sus cinco oraciones diarias

Niños en una de sus cinco oraciones diarias

La población indonesa es  90% musulmana, los representantes mahometanos más numerosos del mundo. El radicalismo les da una excusa para matar, convirtiendo la religión en su adicción. Esto hace más frecuente actos como el ocurrido en Bali. La Yemaa Islamiya exige un estado islámico independiente en la región; organizaciones como ésta se esconden tras ataques sangrientos para darle más ímpetu a su ideología.

Las pérdidas después del ataque a Bali repercutieron principalmente en el turismo, principal fuente de ingresos del país. Cabe señalar que esta ciudad es la capital del surf y el motor de Indonesia, con varios hoteles disponibles, donde los turistas circulan todo el año. Sin embargo, la falta de seguridad existente en la nación ha hecho que los viajeros disminuyan y la economía se resienta. Y actualmente el estado se mantiene a flote gracias a la agricultura y la pesca.

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