Luxemburgo: aquí dan ganas de decir: “¡Chofer! ¿me lleva?”

Aglomeraciones en las puertas se viven todos los dias en el Transantiago

Aglomeraciones en las puertas se viven todos los días en el Transantiago

Los santiaguinos se levantan a las 5 de la mañana para tomar la micro, pero ellos despiertan recién a las 7. Obreros, estudiantes, empleadas domésticas, jardineros, maestros, profesionales y los guardias de seguridad de Santiago, esperan más de una hora la micro que los lleve a sus trabajos, pero ellos sólo esperan tres minutos. Aunque los santiaguinos tienen que hacer largas y eternas filas para subir al bus, ellos se ordenan en hileras de cuatro personas como máximo. Mientras los estudiantes de los colegios de Santiago van en la micro apretados, incómodos acalorados y parados, ellos están sentados cada uno en su asiento con las ventanas abiertas. Los santiaguinos alegan, pelean y dicen garabatos dentro del bus, pero ellos conversan sobre moda, negocios y autos. Aunque los obreros de Santiago tienen un aspecto cansado, ellos están con los ojos de par en par abiertos como un búho. Mientras en la micro de los santiaguinos huele como un sándwich con queso añejo y a transpiración, el bus de ellos huele a lavanda, vainilla y a perfumes Hugo Boss y Carolina Herrera.


Por Florencia Blume, Magdalena Estay yRosario Ruiz

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